Tuve tres horas para concebir este intento de idea, plasmarla y enviarla al periódico. Como sea, en esta ocasión mi estrategia fue más astuta que con el Bob Dylan. Me siento satisfecho por el acabado y porque hay buen parecido en el personaje a pesar de la exageración y el tiempo de entrega. Por cierto, se trata del ingeniero, jazzista, escritor y poeta Boris Vian. El texto aquí.

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