Friedrich Nietzsche




















En Aurora, hay un aforismo que dice: "Entre más nos elevamos más pequeños parecemos a quienes no son capaces de volar". No dijo: "Los que se elevan ven más pequeños a los que no pueden volar".

Nietzsche fue mi gran compañía durante la segunda mitad de mis estudios universitarios. Disfruté mucho leerlo y releerlo porque admiré su tezón y sus contradicciones. Fue un humano demasiado humano que promulgó por la figura del superhombre, mientras él mismo estaba muy lejos de serlo. Fue un gran poeta que al menos procuró ser coherente con su concepción del filósofo al morir como loco.

Bob Dylan




















Les comparto esta acuarela que no aparenta tener nada especial, sin embargo, cuando la hice hace dos años, recuerdo que me tardé como cinco horas, porque quise hacerla muy detalladita. No quería que el color se saliera un milimetro de la línea...

Señales de humo




















Me parece que de las peores cosas que puede hacer un caricaturista es explicar la idea de su dibujo. Si la caricatura y su idea resultan ambiguas, entonces esa ambiguedad es una oportunidad para los espectadores para saquen sus propias conclusiones. Labor de interpretación.

Una catarsis cualquiera.

La noche anterior mi vacío espiritual tuvo un triste reposo cuando escuché la noticia de que el poeta Mario Benedetti había fallecido. Recostado en mi cama pensé: “mañana lo voy a dibujar”.

Definitivamente mi decisión estaba motivada por el deseo de rendirle un tributo post mortem al maestro, pero de pasada consideraba la posibilidad de publicar mi dibujo en el periódico Milenio, donde tengo el gozo de colaborar. Si mal no recuerdo eso fue en domingo.

El lunes tenía muchas actividades, de esas que no quieres hacer pero que tienes que hacer si no quieres sentirte holgazán. El caso es que ante lo prescindible de tales “responsabilidades” opté por hacerlas de lado y me dispuse a conseguir las fotos más adecuadas del poeta para dibujarlo.

Mientras dibujaba, pintaba y retocaba, me llamaron de casa de mis padres para que les hiciera favor de ir por mi hermana a la escuela y como éste es un trabajo donde no rondan patrones ni inspectores, pues accedí sin la menor inconformidad. Aproveché y comí con ellos.

Regresé a mi casa y continué con mi labor. Por fin, después de las interrupciones conseguí la imagen que me satisfacía. Como en mi centro de trabajo (a saber, mi casa) aún no tengo internet, me fui a la oficina de mi padre con mi archivo escaneado y retocado y procedí a enviar mi material a Milenio.

Eran ya las seis de la tarde, de antemano sabía que mi editor, Jairo Calixto Albarrán, ya había encargado la ilustración y mi envío era puro trámite de colaborador que pretende “estar en la jugada”. Le escribí en el cuerpo del mensaje que le mandaba la ilustración y que si la necesitaban bien, y si no, pues no había problema.

En ese mismo instante posteé la imagen.

Regresé a mi casa y me puse a preparar las clases del día siguiente (doy clases en una universidad) y a medio hacer los pendientes del día.

Me fui a la cama, tomé el libro estoy leyendo y después de unos cuarenta minutos sentí sueño y apagué la luz.

Entonces, me di cuenta que me había olvidado de mi vacío, de mi ansiedad, de la nostalgia. Pero al recordarlo el sueño casi se me quita. Le hice honores a mi duelo y pronto sin darme cuenta estaba dormido…

Al día siguiente, entré a la página de Milenio y vi que habían publicado una bonita caricatura de Román precisamente de Mario Benedetti. Me dio gusto por él. No sé si es porque es mi amigo o porque sé que compartimos las mismas dificultades para publicar nuestro trabajo, pero me alegró…

Hoy domingo 24 de mayo, me publicaron mi dibujo. Me sentí muy feliz. No lo esperaba. Disfruté especialmente esta publicación por lo que les he referido y porque lució grande y colorida. Una imagen periodísticamente privilegiada, pienso yo. Me encanta publicar mi trabajo.

De pronto, a las ocho de la noche, veo que ya no puedo compartirla con nadie que conozca directamente. La ansiedad crece, empiezo a extrañar la soledad entre los millones de defeños. Me doy cuenta que no puedo salir y tomar un micro que me lleve al centro para que me ponga a deambular en solitario. No me puedo distraer viendo gente metiéndome a algún lugar. Villahermosa es una especie de ciudad donde el servicio de transporte público es pésimo y sólo hay unas cuantas plazas para ver gente. Entonces vine a la oficina de mi padre, vi a mi hermano y me sentí un poco mejor. Decidí escribir esto y verdaderamente me he sentido mucho mejor. Sé que dormiré bien. Aunque el vacío y el recuerdo permanezcan.

El viejo y la idea
















Pasó los años buscando su extraviada idea. Recordó que la había guardado en un océano de sueños.

Arlequín




















Se liberó de los listones que lo ataban y echó a volar su imaginación.

Cácaro
















Les comparto una ilustración acerca de la nueva película de Narnia. En esta colaboración no me dan mucho chance de aportar ideas o humor, pero e l dibujo me gustó.

Lápiz




















Considero que el gran invento del que gozamos los artistas, es el lápiz. No todos usan acuarela, no todos usan acrílico, no todos oleo, pero sin lugar a dudas todos necesitamos del lápiz. No me he dado el tiempo para terminar por completo este dibujo, pero mientras dejo la decidia, lo comparto. La imagen la tomé de un conjunto de fotografías que subió un individuo en Flickr. La mirada de la mujer me agradó tanto que quise retratarla.

Manuel Capetillo




















El día lunes falleció el papá de un actor más o menos famoso que se llama Eduardo Capetillo. El hoy difunto fue un torero y charro muy reconocido en México, aunque personalmente debo confesar que no sabía de su existencia. Sin embargo, me llamó la atención mientras investigaba un poco acerca de este personaje que fue considerado el "mejor muletero del mundo". No era poca cosa pues. Apareció publicada hoy, jueves 7 de mayo en Milenio diario.

Un mundo obeso




















Imagen creada por ahí del 2005...




















Hace casi un año, si no es que más, me encargaron la ilustración de este personajazo de nombre Harvey Pekar. Él es el guionista de una serie de cómics que retratan su propia vida y que por supuesto resultan sumamente interesantes. Aunque algunos dibujantes han intervenido en la realización de estas series, el más representativo es la leyenda Robert Crumb.
En fin, esta imagen me gusta mucho y la comparto con ustedes. Además, recuerdo que la hice un viernes en la noche porque había que entregar el sábado en la tardecita. Ese día me vi intrépido y audaz.

Geisha pin up (torcida)





















Ni me pregunten porqué. Así me salió por no programar perfectamente mi dibujo desde el boceto. El dibujo lo hice por puro placer, de hecho, buena parte de mis ilustraciones las hago porque tengo la necesidad ¿espiritual? de dibujar y desgraciadamente hay rachas en las que prácticamente no tengo encargos. Lo podría ver positivamente porque en estos casos puedo experimentar y hechar a perder sin comprometer mi dibujo. Sin embargo, prefiero la presión de publicar, porque finalmente en esos casos sé que se trata de trabajo, y en estos casos, como no hay dinero de por medio, se trata de pura diversión. El trabajo... esa inconstante y vanidosa bendición.